"Quiero que todo vuelva a empezar"




Ya tenía esa sensación antes de que empezase el confinamiento. Me pregunto constantemente ¿cómo hemos llegado a esta situación?, y a mi misma ¿por qué me siento así?. Pienso muchísimo, muchos más que antes, desde siempre mi cabeza ha ido a mil. Ahora más que nunca, llego a la conclusión de siempre, el dejarse las cosas a medias tiene esto, una vocecita en la cabeza que te dice que tienes que terminarlo.

Siento que estoy como al principio,  ¿por qué no lo hice antes? supongo que por la misma razón que ahora me echa para atrás. 

Estoy saturada de tanta información, leo varios periódicos al día de contenido ideológico distinto. Es lo único que puede hacer ver la situación de diferentes perspectivas, pero para una persona con  un carácter como el mío no es bueno, no lo es.

Durante el confinamiento recupero todo aquello que en otros momentos de mi mente inquieta me han ayudado: el flamenco, la lectura (he perdido la cuenta de los libros que he leído). Intento no coger el móvil, no es justo que exija a mi hijo que no puede estar más de dos horas diarias delante de las pantallas, y yo si. Miro constantemente la aplicación de salud digital para no pasarme del tiempo que nos hemos establecido. Es una barbaridad el tiempo que pasamos en redes sociales, "whatsApp", vídeos.... vamos a acabar mucho más enganchados de lo que estábamos, deberíamos invertir con otras actividades más sanas.

No entiendo por qué estoy ansiosa y ociosa, no tengo ningún motivo para estarlo, y más con la que está cayendo (lo sé de buena tinta). Leí el otro día que son sentimientos muy comunes desde que empezó el confinamiento. Sigo trabajando, empapándome de toda esa información, y siempre que leo los expedientes miro a Héctor, y le digo: ¡hijo somos muy afortunados!.

He cumplido el confinamiento a rajatabla, como muchísimas personas, quiero pensar que todo esto va a servir para algo, veo que las denuncias crecen, y no me lo puedo creer.  Creo que no somos conscientes de lo que está pasando, y si esas personas no se han parado a pensar qué hay muchísimos negocios cerrados, pymes y autónomos sobre todo, que no pueden afrontar esos gastos, gente pobre, pobre de verdad que estaba en la calle, niños que no tienen acceso a las tecnologías (aunque no lo creáis los hay que no tienen móviles ni netflix ni padres que puedan imprimir fichas ni ayudarles en las tareas del cole, no sé dónde leí que eran unos 500.000 niños), enfermos que les están retrasando sus tratamientos y operaciones porque no hay personal suficiente, nuestros mayores ahora están más solos que nunca en sus casas sin sus quehaceres diarios que tanta vida les daba, esto también pasará factura.

La atención teléfonica y telemática no es suficiente, el ser humano necesita el calor, el contacto...¿a qué estamos jugando? ¿queremos que todo esto pase o no? hablamos de volver a la normalidad, si volvemos a nuestra antigua vida, será cuestión de tiempo que vuelva otra catástrofe, apenas habíamos salido de la crisis del 2008, de la DANA, y cuando todo parecía ir bien, si se puede decir así viene esto....algo no estamos haciendo bien. Hay que pensar en el planeta, es nuestra casa, hay que cuidarlo, nunca se habían visto tantos animales acampando a sus anchas. Hay espacio para todos. Es una cuestión de respeto.

Hace muchos años que me planteé dar un giro a mi vida, compras de proximidad, productos ecológicos, coger el coche cuando sea estrictamente necesario, consumir lo necesario, reciclar,  invertir en experiencias....

Aunque digan lo contrario quiero pensar y pienso que los españoles siempre hemos sido solidarios. ¡Es así! que no nos hagan creer otra cosa, lo que pasa es que damos más bombo a lo malo que a lo bueno.

El futuro que viene nadie lo sabe, es normal sentir ahora incertidumbre y miedo, pero pasará como pasa todo, y aprenderemos, la vida es eso, levantarse todos los días y comerse el mundo, no todos tienen ese privilegio.

El viernes se abrieron las playas en Alicante, fui con mi hijo, me eché a llorar, no podía controlar esa sensación de alegría, de ver algo que tengo siempre y el poco valor que le daba. Durante todos estos días de confinamiento lo que más echaba de menos era la playa, los paseos con mi chico, las cervezas en la terraza, los baños en el cabo, las competiciones de palas con mi hijo.... y a mis padres, se hacen mayores, es ley de vida, pero prefiero no pensarlo. 

He empezado esta entrada sintiendo que estaba como al principio, en la misma situación, con la diferencia que han pasado 25 años, en el mismo lugar, con mis padres, que tanto me han apoyado, a sabiendas de que me equivocaba, a cabezota no me gana nadie. Pero no es así, algo ha cambiado, tengo más experiencia que nunca, y voy a terminar aquello que empecé y que por unas cosas y otras no he terminado.

Un abrazo,

Natalia.

PD: ¡Nunca dejes de perseguir tus sueños!




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